Caso Daniel Solano: rechazan el recurso de los policías y confirman la sentencia

Luego de que el fallo del Poder Judicial de Río Negro fuera confirmado, detuvieron a los 7 policías involucrados en la desaparición y muerte del joven salteño que viajó al sur patagónico en busca de trabajo. El cuerpo de Daniel Solano nunca apareció y en el camino hacia la justicia falleció su padre Gualberto.

Ayer la Corte Suprema de Justicia rechazó el último recurso de queja de los policías condenados por el crimen del joven salteño Daniel Solano y, así, confirmó las condenas a perpetua dictadas por el Poder Judicial de Río Negro años atrás.

Luego de la confirmación de las sentencias por parte del Poder Judicial de la Nación, los siete policías involucrados en el asesinato y desaparición de Solano fueron detenidos. La orden fue librada por el juez Oscar Gatti.

Tres de los policías condenados estaban en la localidad de Choele Choel, uno en Pomona, otro en Chimpay, uno en El Bolsón y el último de ellos en Viedma, según detalla la prensa rionegrina.

Los efectivos policiales condenados habían agotado los recursos judiciales y permanecieron en libertad por la dilación de la Corte Suprema de Justicia, que demoró el tratamiento del caso hasta este 21 de marzo.

A través de sus redes sociales el abogado defensor Sergio Alejandro Heredia filmó un video desde Misión Cherenta, Tartagal, el lugar de origen de Solano, para comunicar la noticia. Estaban a su lado familiares de Daniel, aunque lamentablemente su padre Gualberto ha fallecido tiempo atrás.

Heredia agradeció a cada una de las personas que intervinieron para esclarecer la muerte y desaparición de Daniel Solano, especialmente al abogado Leandro Aparicio, su compañero de trabajo y amigo.

El caso

En el año 2011, Daniel Solano viajó de su Tartagal natal a Río Negro para trabajar en la cosecha de frutas y nunca más regresó a los brazos de su familia. Tenía 25 años y había ganado estima entre sus compañeros “golondrinas”, como se le llama al trabajo temporario de quienes viajan lejos de su hogar en búsqueda de un mejor pasar.

La madrugada del 5 de noviembre de 2011, el joven guaraní de Misión Cherenta fue desaparecido y asesinado por policías en la localidad de Choele Choel. Hasta el día de hoy no revelaron dónde fue ocultado su cuerpo. Desde entonces la familia y el abogado Heredia libraron una batalla para esclarecer el hecho.

ANTES: A 9 años de la desaparición de Daniel Solano, los policías de Río Negro condenados siguen libres

“Es el primer juicio histórico en la Argentina donde se logra condenar a siete policías. Nunca fueron condenados siete policías por homicidio. Y bueno, acá también está la trata de personas, el narcotráfico, etcétera… entonces, es una impunidad porque está metida Expofrut, la empresa de frutas más grande del mundo y que es una explotadora de gente”, había expresado Heredia a BUUFO en una entrevista del 2020.

Gualberto Solano, padre de Daniel, luchando en tribunales antes de su muerte

El abogado tartagalense hizo referencia al poderío de la firma transnacional que controlaba Agrocosecha, donde trabajaba Daniel Solano. Resulta indispensable ahondar sobre este último punto, el de la explotación laboral. Es que se supone que la desaparición y muerte de Solano tiene como origen el reclamo que les hiciera a los patrones por mejoras salariales y condiciones de trabajo. La empresa quiso cooptarlo, sin éxito. De allí lo pusieron en la mira para disciplinar al resto de los trabajadores, que se aprestaban a realizar una huelga.

«Recuerdo, allá por el 2018, a meses de la muerte de mi tío Gualberto, algo que el Padre Cristian decía que la impunidad mata de una manera que vemos y que no vemos. Y a mí tío Gualberto lo vimos morir. Y yo no quiero, no queremos como familia que eso pase con mi abuelo. Queremos que nos entreguen el cuerpo de Daniel Solano«, relató Romina, prima de Daniel.

Los policías condenados por la Cámara Criminal Segunda de General Roca, Rio Negro, son: Sandro Berthe, Pablo Bender, Juan Barrera, Pablo Albarrán Cárcamo, Pablo Quidel, Diego Cuello y Héctor Martínez.